martes, 15 de noviembre de 2011

Reseña. Revista Ángulo Recto. Universidad Complutense de Madrid, vol. 3, núm. 1, 2011. Texto escrito por Javier Rivero Grandoso. No hay duda de que el género negro ha entrado por fin en los ámbitos académicos y no hay indicios de que vaya a salir, al menos por un tiempo. Buena cuenta de ello da el Congreso de Novela y Cine Negro que cada año se celebra en la Universidad de Salamanca y que en 2011 ha cumplido su séptima edición. Se trata de un encuentro al que asisten importantes críticos literarios y cinematográficos, pero también hay cabida para escritores, guionistas, periodistas y directores de cine, entre otros, y que ha tratado de dignificar un género tradicionalmente denostado y vilipendiado por su éxito entre un gran número de lectores. Uno de los principales logros de este Congreso es, como indican los organizadores, la edición de las conferencias de los especialistas invitados para tratar de combatir la preocupante escasez de trabajos críticos que analizan este género. El libro que nos proponemos reseñar se corresponde con las actas de la cuarta edición, que tuvo lugar en mayo de 2008. Geografías en negro. Escenarios del género criminal se centra en algo tan evidente y tan poco tratado como es la relevancia del espacio en las obras pertenecientes al género negro. Las novelas de temática criminal están, mayoritariamente, condicionadas por el espacio y el tiempo en el que sucede la historia, elegidos frecuentemente con afán crítico. Algunos autores destacan, y estamos de acuerdo, que el género negro es uno de los pocos resquicios que ofrece la literatura para crear crítica social y política sin ser tachado de panfletario. Esto explica cómo y por qué se conforman la Marsella de Jean Claude Izzo o la Madrid de Juan Madrid, ya que son ciudades que no se limitan a ser un mero marco en las narraciones. El género negro sería inconcebible sin la aparición de la ciudad moderna, que es la que genera unos sistemas sociales, políticos y económicos que provocan desigualdades y violencia, que posibilitan y requieren la creación de los cuerpos policiales. Con el desarrollo industrial, el espacio urbano debe reformularse, se crean comercios y servicios para abastecer las necesidades de los ciudadanos, y la población aumenta drásticamente, lo que permite que aparezca la noción del anonimato, algo fundamental para la novela criminal, pues la dota de realismo y verosimilitud, frente a las fórmulas típicas de la novela enigma, frecuentemente situadas en un medio rural. La ciudad, o de manera más general el espacio, es lo que aporta el significado que permite interpretar el discurso del autor, ya que ese escenario suele tener en este tipo de novelas un papel protagonista. No solo sirve para contextualizar la historia narrada, sino que se convierte en condicionante para que esos sucesos tengan lugar. Además, la serialidad ligada al género permite recrear la transformación del ámbito urbano que se produce con el transcurrir de los años. Es el caso, por ejemplo, de las novelas protagonizadas por Pepe Carvalho, el detective creado por Manuel Vázquez Montalbán, que demuestran con una funcionalidad crítica evidente los cambios que se producen en Barcelona desde los últimos años de la dictadura franquista hasta los albores del siglo XXI, con períodos tan relevantes a nivel social y político como la transición hacia la democracia y la organización de los Juegos Olímpicos de 1992. Àlex Martín Escribà y Javier Sánchez Zapatero, los directores del Congreso, son los encargados de editar este volumen con las conferencias de los participantes o, en su defecto, relatos. Y es que el libro está dividido en tres secciones: “Escenarios de la teoría”, orientado hacia la teoría y crítica literarias; “Escenarios de la creación”, apartado en el que escritores, guionistas y directores de cine reflexionan sobre su trabajo, y “Escenarios de la ficción”, compuesto por relatos de dos autores relevantes del género. El libro comienza con un prólogo del especialista Joan Ramon Resina, que reflexiona sobre la etimología del título del volumen y la semiótica del escenario en la novela policíaca. A continuación, el primer bloque se abre con un artículo teórico de Iván Martín Cerezo que analiza el espacio en los inicios del género y diferencia entre la ciudad marco propia de la novela policíaca clásica (Poe, Conan Doyle, Christie) y la ciudad protagonista que aparece con la novela negra estadounidense (Hammett, Chandler). Le siguen dos ensayos imprescindibles centrados en Barcelona de Martín Escribà y José F. Colmeiro: el primero hace un repaso de las novelas, tanto en castellano como en catalán, que se han ambientado en esa ciudad y el segundo analiza con detenimiento su transformación en la saga de Pepe Carvalho. Antonio Marcos Sánchez estudia la ciudad de Marsella en la trilogía de Jean Claude Izzo protagonizada por Fabio Montale. Después nos encontramos con uno de los ensayos que no se centra en el análisis de la ciudad, pero que resulta igualmente interesante y necesario para comprender la difusión y la recepción del género negro en España: se trata de un estudio sobre la presencia de la novela negra en el ámbito editorial y las particularidades que lo conforman como un género distinto desde el punto de vista del mercado. Comienzan a continuación los artículos referidos al cine. Los dos primeros, firmados por Enric Sullà Álvarez y Sánchez Zapatero, abordan acertadamente adaptaciones de textos literarios. Sullà se centra en El gran reloj, de Kenneth Fearing, y Sánchez Zapatero en Días contados, de Juan Madrid, con especial atención a la ciudad. Los otros dos ensayos sobre el cine negro están firmados por María Marcos Ramos, que estudia el reflejo de ETA en el cine español, y Francisco Javier Frutos Esteban, que analiza el crimen y el delito y su correspondencia con la ciudad en los orígenes del cine. En “Escenarios de la creación” escriben Joaquín Leguina, Lluís Gutiérrez, José Ángel Mañas, Antonio Jiménez Barca, Joaquín Guerrero-Casasola y Jorge Sánchez Cabezudo. Conviene destacar la reflexión que Mañas hace de la ciudad de Madrid en su propia obra, y para ello emplea párrafos de sus novelas. También sobre Madrid trata el ensayo del periodista y escritor Jiménez Barca, que a raíz de una intervención del librero-enciclopédico Paco Camarasa reflexiona sobre las posibilidades de escribir novela negra ambientada en Madrid y se topa con la desazón de los atentados del 11-M. Resulta interesante el artículo de Sánchez Cabezudo en el que cuenta cómo se fue desarrollando el proyecto de dirigir su primera película, la aclamada La noche de los girasoles. Asimismo, es recomendable el ensayo de Lluís Gutiérrez sobre la relación del blues y el jazz con la novela negra y sus orígenes en Estados Unidos. El libro se cierra con dos relatos de dos importantes figuras del género en la actualidad. El primero es “Vidas por oficio”, de Juan Madrid, uno de los grandes referentes de la novela negra en España. En el cuento se relata el amor entre dos mujeres que salen de la cárcel y prometen vengarse de los hombres. Se inicia así un viaje de sexo, violencia y asesinatos que comienza en Ávila y termina en Madrid. El policía Jenaro Iturriaga intenta localizarlas y las encuentra al final, con un sorprendente desenlace. El otro relato es creación de Amir Valle y lleva por título “Los nudos invisibles”, con una aclaración que reza “Novela inédita de la serie ‘El descenso a los infiernos’”. En él se nos van presentando una serie de personajes en unas situaciones que los contextualizan y que, como si se fuera tejiendo una red, tienen relaciones entre sí. Se inicia con la muerte de Delmiro Lacoste, y poco a poco el resto de personajes va recibiendo la noticia. Estos dos relatos son el gran colofón al ejemplar libro que han editado Martín Escribà y Sánchez Zapatero. Este cuarto volumen de actas de las ediciones del Congreso de Novela y Cine Negro de Salamanca vuelve a atender al género negro con la rigurosidad y el conocimiento necesarios, y reivindica la validez de un tipo de obras tradicionalmente olvidadas y denostadas. Además, debemos hacer hincapié en la originalidad del principal tema tratado, pues el espacio en la novela negra, y más concretamente la ciudad, ha sido muy poco atendido por parte de la crítica, a pesar de la enorme relevancia que tiene en este tipo de obras. Por ello, Geografías en negro. Escenarios del género criminal será un manual de obligada referencia para los estudiosos que pretendan abordar la construcción del ámbito urbano tanto en la novela criminal como en el cine negro.

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